Acoso laboral o mobbing: ¿qué es exactamente?

A través de este artículo vamos a intentar explicar qué es el mobbing, como detectar un caso de acoso y qué hacer si hay acoso laboral. Abordaremos también las diferentes opciones que tenemos de denunciar un caso de mobbing o acoso laboral.

¿Qué es acoso laboral?

La primera vez que se habló de acoso laboral o mobbing fue en 1990. El psicólogo alemán Heinz Leymann puso el foco en un particular tipo de hostigamiento que se daba lugar en los centros de trabajo y que definió como “el encadenamiento a lo largo de un periodo de tiempo bastante corto de intentos o acciones hostiles consumadas, expresadas o manifestadas por una o varias personas contra una tercera”. En ese momento se le puso nombre por primera vez a uno de los riesgos psicosociales más peligrosos a los que está expuesta la salud de los trabajadores y trabajadoras. 

Más adelante, la psiquiatra francesa Marie-France Hirigoyen definió el “acoso moral en el trabajo” como cualquier manifestación de una conducta abusiva y, especialmente, los comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad física o psíquica de un individuo, o que puedan poner en peligro su empleo, o degradar el clima de trabajo.

¿Qué nos dice la ley del acoso laboral?

Siguiendo las definiciones los expertos Leymann y Hirigoyen, la Carta Social Europea de 3 de mayo de 1996, haciéndose eco de la problemática propone: “Promover la sensibilización, información y prevención en materia de actos condenados explícitamente hostiles u ofensivos, dirigidos de un modo repetido contra todo asalariado en el lugar de trabajo y adoptar las medidas apropiadas para proteger a los trabajadores contra tales comportamientos”.

Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice en su documento “Sensibilizando sobre el acoso psicológico” (2004), que el mobbing se aplica al ambiente de trabajo para indicar el comportamiento agresivo y amenazador de uno o más miembros de un grupo, el acosador, hacia un individuo u ocasionalmente hacia un grupo, denominado objetivo o víctima.

La Organización Internacional del trabajo (OIT) en su convenio sobre prevención y solución de reclamaciones en materia de acoso firmado por la OIT y el sindicato de la OIT (2001) recogen lo siguiente: “La expresión <acoso> abarca todo acto, conducta, declaración o solicitud que resulta inoportuno para una persona protegida por el citado convenio y que pueda considerarse razonablemente en todas las circunstancias, como un comportamiento de acoso con carácter discriminatorio, ofensivo, humillante, intimidatorio o violento, o bien una intrusión en la vida privada”.

En 2001 la Comisión Europea adopta la propuesta del grupo de estudio de Violencia en el Trabajo y definen el mobbing como comportamiento negativo entre compañeros o entre superiores e inferiores jerárquicos, a causa del cual, el afectado, es objeto de acoso y ataques sistemáticos durante mucho tiempo, de modo directo o indirecto, por parte de una o más personas, con el objetivo y/o el efecto de hacerle el vacío.

La Agencia Europea para la seguridad y la Salud en el Trabajo define el acoso moral en el lugar de trabajo como «un comportamiento irracional repetido con respecto a un empleado o a un grupo de empleados, que crea un riesgo para la salud y la seguridad”. Por “comportamiento irracional” se entiende aquel en el que una persona razonable se consideraría que discrimina, humilla, debilita o amenaza.

En España, la Ley 62/2003 de diciembre sobre medidas fiscales, administrativas y de orden social, en el artículo 28 describe el mobbing como “toda conducta no deseada relacionada con el origen racial o étnico, la religión o convicciones, discapacidad, la edad o la orientación sexual de una persona, que tenga como objetivo o consecuencia atentar contra su dignidad«. Además, el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) define el acoso laboral como “Exposición a conductas de violencia psicológica, dirigidas de forma reiterada y prolongada en el tiempo, hacia una o más personas por parte de otra/s que actúan frente aquella/s desde una posición de poder (no necesariamente jerárquica). Dicha exposición se da en el marco de una relación laboral y supone un riesgo importante para la salud”.

¿Qué entendemos por acoso laboral?

Se trata de conductas o actos de violencia psíquica dirigidos hacia la vida privada o profesional del trabajador y que atentan contra su dignidad o integridad, física o psíquica. Existen inventarios que detallan este tipo de conductas violentas y que ayudan a identificar más claramente el riesgo. No obstante, pueden darse conductas compatibles con un caso de acoso psicológico en el trabajo que no estén tipificadas en los inventarios existentes. 

Las acciones de violencia psicológica 3 en el trabajo que tienen potencial para afectar la salud del trabajador pueden consistir en:

  • ataques a la víctima con medidas organizativas
  • ataques a las relaciones sociales de la víctima
  • ataques a la vida privada de la víctima
  • amenazas de violencia física
  • ataques a las actitudes de la víctima
  • agresiones verbales
  • rumores

El acoso laboral o mobbing es toda acción o conducta de violencia psíquica que atente contra la vida privada o profesional de un trabajador, atacando su dignidad o integridad personal y que se produzca en el entorno laboral.

Generalmente, el acosador será una persona de mayor rango jerárquico dentro de la empresa o que tenga una mejor posición social hacia el resto de empleados que el acosado. Esta posición de poder es clave para que se pueda producir el acoso laboral. El resultado ante esta situación es que el acosado generalmente evitará dar respuesta a las conductas de acoso por temor a las posibles represalias al encontrarse en una posición de evidente vulnerabilidad con respecto al acosador.

Al hablar de que las conductas tendrán lugar dentro del entorno laboral, nos estamos refiriendo a que por ejemplo no será considerado acoso laboral cualquier conflicto que tenga lugar entre trabajadores de la misma empresa pero que tenga que ver con la vida privada de ambos y se desarrolle fuera del entorno laboral. En cambio sí estará incluido si ese conflicto es trasladado al centro de trabajo.

Consecuencias para la salud del acosado:

El mobbing es de los mayores riesgos psicosociales a los que se puede enfrentar un trabajador y por lo tanto también es uno de los que peores consecuencias puede conllevar para la salud de quien lo sufre. Las consecuencias para el trabajador acosado a nivel psicopatológico pueden ser muy variadas, pero el eje principal en todas ellas será la ansiedad que es la presencia de un miedo acentuado y continuo, o un sentimiento de amenaza. Esta ansiedad se manifiesta en el entorno de trabajo, aunque puede generalizarse posteriormente otras situaciones de la vida cotidiana. 

Pueden darse también sentimientos de fracaso, impotencia, frustración, baja autoestima, apatía, pudiendo llegar a verse la víctima afectada por diversos tipos de distorsiones cognitivas y problemas a la hora de dirigir su atención o concentrarse.
Si la situación de acoso se mantiene durante mucho tiempo, se pueden producir patologías más graves, o agravar las ya existentes, pudiendo aparecer cuadros depresión grave, trastornos paranoides e incluso ideación suicida.

A nivel físico, nos podemos encontrar con malestar general, dolores musculares, trastornos funcionales como colon irritable o fatiga crónica, problemas de atención, de memoria, etc..

A nivel social las víctimas de acoso pueden volverse hipersensibles a la crítica, desconfiados, pueden presentar conductas de aislamiento, evitación y retraimiento. O por otro lado, pueden presentar conductas agresivas, hostiles o signos de inadaptación social. También será muy habitual la presencia de sentimientos de ira o rencor y deseos de venganza hacia el agresor.

Por último, desde el punto de vista laboral las víctimas de acoso se muestran como personas desmotivadas e insatisfechas porque encuentran el trabajo como un ambiente hostil y asociado al sufrimiento. La conducta lógica de una víctima de acoso será abandonar la organización, pero en muchos casos esto no se producirá debido a la situación del mercado laboral o por la elevada edad del acosado y su percepción de la dificultad de volver a encontrar trabajo.

Cómo detectar acoso laboral en el trabajo.

Sabemos que detectar acoso laboral o ser conscientes de un caso de mobbing es muy complicado ya que no siempre se manifiesta de una forma clara. Lo normal es que las acciones vayan de menos a más y no siempre es fácil darse cuenta de ello. Lo importante es tomar conciencia de que algo ocurre para poder analizarlo.  Lo normal en un caso de mobbing es que después de esa primera fase en la que se aparta de algún modo al acosado, comiencen hostilidades y casos claros de acoso. 

Para ayudar a tomar conciencia, facilitar la labor de identificarlo y detectar su presencia, éste es un listado de las formas más habituales que tiene el mobbing de manifestarse:

Ataques a la víctima con medidas organizacionales:

  • El superior restringe a la persona la posibilidad de hablar.
  • Cambiar la ubicación de la persona separándola de sus compañeros.
  • Prohibir a los compañeros que hablen a una persona determinada.
  • Obligar a alguien a ejecutar tareas en contra de su conciencia.
  • Juzgar el desempeño de una persona de manera ofensiva.
  • Cuestionar las decisiones de una persona.
  • No asignar tareas a una persona.
  • Asignar tareas sin sentido.
  • Asignar a una persona tareas muy por debajo de sus capacidades.
  • Asignar tareas degradantes.

Ataques a las relaciones sociales de la víctima con aislamiento social:

  • Restringir a los compañeros la posibilidad de hablar con una persona.
  • Rehusar la comunicación con una persona a través de miradas y gestos.
  • Rehusar la comunicación con una persona a través de no comunicarse directamente con ella.
  • No dirigir la palabra a una persona.
  • Tratar a una persona como si no existiera.

Ataques a la vida privada de la víctima:

  • Críticas permanentes a la vida privada de una persona.
  • Terror telefónico.
  • Hacer parecer estúpida a una persona.
  • Dar a entender que una persona tiene problemas psicológicos.
  • Mofarse de las discapacidades de una persona.
  • Imitar los gestos, voces, etc. de una persona.
  • Mofarse de la vida privada de una persona.

Violencia física:

  • Ofertas sexuales, violencia sexual.
  • Amenazas de violencia física.
  • Uso de violencia menor.
  • Maltrato físico.

Ataques a las actitudes de la víctima:

  • Ataques a las actitudes y creencias políticas o religiosas.
  • Mofarse de la nacionalidad de la víctima.

Agresiones verbales:

  • Gritar o insultar.
  • Críticas permanentes del trabajo de una persona.
  • Amenazas verbales.

Rumores:

  • Hablar mal de la persona a sus espaldas.
  • Difundir rumores.

Qué hacer si hay acoso laboral

como denunciar acoso laboral A la hora de defenderse ante la posibilidad de estar sufriendo acoso laboral, existe una gran variedad de normativa a la que se puede acoger a fin de protegerse. En este sentido, el trabajador está amparado por la Constitución Española, el Estatuto de los Trabajadores, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales o las distintas regulaciones recogidas al respecto en los Convenios Colectivos.

La gran dificultad siempre estribará en la reunión de pruebas que demuestren la existencia de tal acoso.

El trabajador acosado podrá, en virtud del artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores, solicitar la extinción de su contrato por menoscabo de su dignidad como trabajador, recogida en el artículo 4 del mismo texto, teniendo éste derecho además a ser indemnizado con 33 días/año trabajado, al ser considerada esta extinción de contrato como un despido improcedente. Además de todo esto, el trabajador tendrá derecho a solicitar la prestación por desempleo y podrá además reclamar indemnización por daños y perjuicios.

Otra de las posibilidades que la legislación otorga al trabajador es la de denuncia de la situación ante la dirección de la empresa si no se quiere extinguir la relación laboral. En ese sentido, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, obliga a las empresas en el caso de que se produzca la denuncia por parte de un trabajador de estar sufriendo una situación de acoso, de proceder a su investigación. Esta ley obliga a las empresas a garantizar la seguridad y salud de los trabajadores en el desempeño de su labor.

Como último recurso, si esta solicitud de investigación no es atendida, se puede presentar denuncia ante la Inspección de Trabajo, siendo un inspector quien tome las riendas y realice la investigación pertinente, sancionando a la empresa si encuentra pruebas de la existencia de tal acoso.

Para poder demostrar la existencia de acoso laboral, obviamente hacen falta pruebas que lo corroboren. En ese sentido, el trabajador tendrá que recopilar toda la documentación posible relacionada con el caso: comunicaciones con la empresa por cualquier vía que estén relacionadas con el acoso, grabaciones, informes médicos, informes psicológicos y psiquiátricos, etc..

Una de las medidas que debes adoptar en caso de denunciar un caso de mobbing, es la realización de un informe pericial psicológico. El informe se aporta al juez, para facilitar la toma de decisiones poniendo en relación aspectos del funcionamiento psicológico con las cuestiones jurídicas relacionadas con el proceso judicial. Un informe pericial psicológico puede ser solicitado por el juez o bien por una persona particular.

En este caso, si crees estar sufriendo un caso de mobbing, puedes solicitar a un psicólogo forense una evaluación. Y si tras ésta se confirma que estás sufriendo acoso, redactará un informe pericial que luego defenderá ratificándolo en el juzgado.

En cuanto al castigo derivado del acoso laboral, como ya comentamos antes, este puede derivar en la extinción del contrato de trabajo con la indemnización correspondiente, pero también con el despido disciplinario del acosador, la declaración de despido nulo de la persona acosada si se demuestra que el citado despido del trabajador formaba parte de las represalias del citado acoso laboral, e incluso puede ser constitutivo de delito por poder ser estas conductas incluidas dentro del Título VII del Libro II de acciones de “torturas y otros delitos contra la integridad moral”. En este sentido, las penas por acoso laboral podrían oscilar entre los 6 meses y los 2 años de prisión para los autores del acoso.

Informe pericial psicológico

Si estás sufriendo acoso laboral, te ayudamos a demostrarlo